RELACIONES SEXUALES FUERA DEL MATRIMONIO

Bookmark and Share

EL HOMBRE LIGHT

El propósito de este tema es ir a la raíz última de los problemas sexuales, que se esconde en la ligereza y superficialidad de nuestra actual vida humana. Hoy el hombre, en búsqueda de satisfacciones, ha dejado de comprometerse con los viejos valores de la vida, la verdad, honestidad, belleza, bondad, sacrificio, como si esos valores lo estorbasen para su verdadera felicidad. Pero es precisamente esa dejación de responsabilidad lo que esta hundiendo al hombre actual en una vida anodina y vacía, sin ilusión, sin interés, sin compromiso…, que rebaja al hombre en una vida casi meramente animal. Ahí se esconde el secreto de los problemas sexuales.

Vivimos en un mundo irresponsable y superficial, vació por dentro y al mismo tiempo, y como consecuencia inevitable, hambriento de placer y diversión.

Desgraciadamente, cada día el ser humano no es más que la copia de ese mundo adulto, ligero y superficial, irresponsable y hedonista, habitado por el HOMBRE LIGHT. Por tanto, una información sexual de nuestras escuelas tendría que ir precedida de una educación humana seria.

 

1. El Joven “Light”

Es copia exacta de ese adulto “Light”: materialista, hedonista, permisivo, revolucionario sin finalidad, relativista y consumista… Como no tiene casi nada por dentro ningún valor, ningún criterio, ningún motivo… todo eso tiene que buscarlo fuera: en la diversión, el ruido, la música estridente y el placer. Especialmente el placer sexual.

Pues bien, mi pensamiento es el siguiente: a ese joven hedonista y permisivo, tipo hombre “Light” ¿bastará, si queremos educarle para una sexualidad humana, simplemente explicándole lo que es y cómo se ejercita su sexo y dejándole, en toso lo demás, abandonado a si mismo? Es evidente que no.

A ese joven hedonista y permisivo hay que darle también motivación moral. No solo decirle que su sexo puede usarse así o así.

No basta, pues, con la Información, hace falta también educarle en los valores humanos, en la grandeza de su dignidad humana, y claro sin olvidar los valores cristianos.

El joven que se entrega al disfrute de su sexo al modo del hombre “Light” creyendo que ahí, en ese disfrute de su sexo esta el secreto de la verdadera vida humana, ese joven debe aprender que puede contraer enfermedades a nivel de cuerpo, como el SIDA; pero que ciertamente contraerá una enfermedad mucho mas destructiva a nivel de persona, como es esa ligereza, esa superficialidad, ese descompromiso humano, que poco a poco le irán hundiendo en el hastió y el sin-sentido de la vida.

Pensémoslo bien. Cualquier enfermedad corporal es siempre cosa seria: pero uno puede hallarle sentido y así sobrellevarla con dignidad y aun con alegría de vivir; si pierde todo motivo de entrega y sacrificio que es la enfermedad típica del hombre “Light” esa perdida de salud espiritual, ¿con que se las remediara?

Es pues algo que parece evidente: antes de aprender a manejar su sexo, nuestros jóvenes deberían aprender a manejar su vida y su persona. Y los educadores enseñarles ese manejo. Otro modo de educación parece que no pasa de andarse por las ramas y perder el tiempo. Lo primero aprender a ser hombre y a vivir en humano. Lo demás ira viniendo poco a poco.

O como se quejaba el gran Leo Buscaglia, con ocasión del suicidio de una alumna suya y muy querida: a un joven que no tiene motivos para vivir, lo que anda buscando, aunque el mismo lo ignore, es suicidarse, un joven así ¿de que le sirve aprender matemáticas o computadoras? A ese joven, gritaba él, enseñémosle a amar la vida, a vivir la vida, y lo demás ya le ira viniendo. No tiene ningún sentido enseñarle otra cosa.

 

 

2. Sexualidad “Light”

Como es obvio, la sexualidad “Light” confunde el amor con el sexo. El amor, con o sin sexo ennoblece. El sexo, sin amor degrada. El amor verdadero atiende al otro, se interesa por él y le ayuda a realizarse. El sexo simplemente utiliza al otro.

Con los mejores filósofos, distingamos tres clases de bienes en el hombre: el bien útil -lo que me sirve para algo- el bien agradable- el que nos brinda un placer y el bien moral, el que tiene una bondad en si mismo.

El sexo, separado del amor, no interesa al hombre, sino en cuando contiene un bien agradable.

En la relación sexual, sin amor autentico, el otro es mero objeto de placer. Te amo en cuanto te disfruto; cuando ese disfrute termine, se termina también mi amor por ti. Lo que claramente significa que no te amo sino que te uso. En este tipo de relación, la persona que utiliza al otro es mero objeto, egoísta, ególatra, que solo persigue su propia satisfacción. Ahí nunca hay un encuentro verdadero entre el Yo y el Tú, sino una unión sin vínculo alguno.

Esa sexualidad es una sexualidad vacía y sin rumbo. Una sexualidad que puede producir un placer; pero aun ese mismo placer, ¿Por cuánto tiempo? Y ¿con cuanta profundidad? Tal sexualidad será siempre y por necesidad una sexualidad sin importancia, sin interés, devaluada, carente de autentica intimidad. Una sexualidad que nunca hará crecer ni al que la acepta ni al que la pone. Una sexualidad así de deshumanizada ¿puede producir otra cosa que la deshumanización de la persona?

Hay que recuperar el humanismo. Hay que volver a la persona profunda, comprometida, responsable, dirigida por criterios. Lo que significa que hay que volver a la seriedad de la vida: amor, trabajo y cultura, entendiendo esas tres palabras en su sentido mas profundo.

Lo que, de nuevo, significa que hay que volver a los valores; la vida Humana no puede ser un torrente impetuoso y desbordado que todo lo arrase. Ser hombre, lo ha sido siempre y lo sigue siendo hoy, es ser dueño y señor de si mismo, de acuerdo a criterios. Ser hombre es tener algo por que vivir y por que morir.


3. Conclusión

El hombre “Light” apenas se alza sobre el animal y está renunciando a lo más especifico del hombre. El hombre “Light” se niega a si mismo.

Como persona humana el hombre necesita tener algo, a que entregarse; algo que dé sentido a su vida. Solo en ese caso, él mismo hallara que su vida merece la pena de ser vida. Y si la vivirá con gusto. Solo entonces dejara de necesitar “huir“ hacia el placer exagerado.

Es urgente educar, antes que informar, a nuestros jóvenes en la línea de su sexualidad, desde la grandeza y dignidad del hombre, desde los valores revelados por Dios.

Educar la sexualidad puede significar muchas cosas, muy distintas y casi contradictorias. Y es ahí donde empiezan nuestras diferencias. Educar, nos asegura cualquier pedagogo, es siempre y por esencia, educar para algo, y ese algo es precisamente lo que hace la diferencia. Con más claridad: cuál es el ideal del joven que tiene en mente uno u otro de los educadores, eso es lo que hace la diferencia más importante.

No puede darse verdadera educación sexual, si la separamos de una educación total humana, del hombre en cuanto hombre. Por tanto la educación sexual es parte muy importante pero parte nada más, de la educación total del hombre. Para educar verdaderamente al joven, tenemos que aspirar a educar antes al hombre. O bien, tenemos que fijar bien claro el objetivo de nuestra educación, la clase de hombre que queremos conseguir.

Sin lugar a dudas llevar una vida o una sexualidad “Light” es algo vació y sumamente egoísta. Este tipo de vida es una degradación para cualquier ser humano, el cual se asemeja mas a una bestia salvaje, que a un Ser humano que siente y piensa. Al llevar una vida “Light” la vida se torna fría y tenue y de seguro esto lleva a malos hábitos y vicios, los cuales son otro peldaño en la escalera que conduce a la perdida de la sensibilidad y los valores.

La solución para este mal, que se esta aferrando en los jóvenes, es trabajar en estos, desde el nivel medio enseñándoles una orientación sexual que al mismo tiempo sea humana, reforzada con los valores humanos que enseña el cristianismo.

Deja un comentario